domingo, 12 de abril de 2009

Alma de Guitarra

No hay otras
pulsaciones sobre mis cuerdas, que despierten los sonidos de mi alma dormida.
No han llegado otras manos que tomen mi mástil con tanta energía, como dulzura,inigualables a tus manos benditas.


Me he vestido de silencio y preguntas, que en mi interior resuenan, como acústico dolor y espera. Es un sueño largo del que no despierto, seguir en este rincón, a veces de luz, sombras y oscuridad, en el que siempre te espero, y a él no te veo llegar.

Y a mi alma nadie ve, tampoco extrañan, sólo soy aquella guitarra que a tus manos interpretó, a través de mi encantada apariencia, lo que Dios te regaló. Un Don.
Y al igual que tu vida, los tonos de menor a mayor, contentos volvías con aquel sonido que a veces acompañaba tu voz. Así éramos tu y yo; amantes, amigos, cómplices del dolor, de alegrías, esperanzas y amor. ¡Y tantas te amaron cómo yo!
Cuántas tertulias, risas, bromas y también quejas. Cuántas otras voces que nos acompañaban, más ellas siempre se silenciaban, cuando con magia conmovedora de tus manos en mí despertabas los sentimientos más humanos.

Toda clase de sentimientos se entremezclaban, orgullosa siempre a tu lado, dónde fuere, dónde quisieras, a dónde me llevaras.

¿Qué acordes, cuál sonido, cómo fue tu voz, la última vez que me abrazaste?

Tu despedida no fue para mí, sin embargo, olvidaste llevarme contigo, egoísta amigo, amante desleal, me has dejado, me has abandonado y después de tanto tiempo, cuenta me he dado. ¡No fue mi encanto suficiente razón para seguir juntos!

Y fuí una vez más tu cómplice, sin adivinar que esa noche te marcharías, dejándonos a mí y a toda alma que te quisiera esta gran pena.

¡Soy yo! Guitarra celosa_quién te sigue esperando, mi alma no es como la de ellos, humana.
A nadie le importan ya mis cuerdas, ni mi graciosa figura de hembra, que esconde en su agujero los recuerdos de tu risa melancólica, y tus palabras a veces profanas, y siempre incomprendidas.

Yo te sigo esperando, a que vengas y me tomes, y con tus manos pulses nuevos acordes, de esos que no se escuchan en la tierra.

_Guitarra egoísta y celosa_cada vez que tus lágrimas enjugaban mis cuerdas, llorabas por otras.
No era a mí, no era yo, pero que importa, aún te sigo esperando.
Y son solo rosas, las que suavizan con su aroma y sutileza esta espera.
Hasta aquel día, en que llegues como un alma en pena,desolada también porque dejaste en mí tu alma entera.

Guitarra engreída, guitarra dolida, no sufras más. JorgeAmado no volverá.

Atacama La Grande ...Mi tierra Hermosa














































sábado, 11 de abril de 2009

Invitaciones...


He invitado a algunos de mis contactos, elegidos como mis amigos. Y después de un año, mis primeras publicaciones las he borrado, eran de un tiempo confuso, más que ahora...
Ningún familiar, por hoy.

Tal vez me he cansado del monólogo?

Enamorarse de las heridas

Las heridas internas más sufrientes tienen una magia especial, una indescriptible atracción. Nada hay tan hechizante como el sufrimiento...
Una vez tuve un clavo
clavado en el corazón,
y yo no me acuerdo ya si era aquel clavo
de oro, de hierro o de amor.
Sólo sé que me produjo un mal tan hondo,
que tanto me atormentó,
que yo, día y noche, sin cesar lloraba
como lloró Magdalena en la pasión.
Señor, que todo lo puedes,
_le pedí una vez a Dios_
dame valor para arrancar de un golpe
clavo de tal condición.
Y diómelo Dios y me lo arranqué.
Pero...¿quién lo pensara?...Después
ya no sentí más tormentos,
ni supe tan sólo que no sé qué me faltaba en donde el clavo faltó, y me parece...,me parece que tuve añoranza de aquella pena...¡buen Dios!
Este barro mortal que envuelve el espíritu, ¿quién lo entenderá, Señor?
Moraleja:
¡Oh confuso amor!
A veces, te enamoras
más de las heridas
que de la sanación.

lunes, 6 de abril de 2009

A través de la confianza y la gratitud

Confianza y gratitud requieren el coraje de arriesgarse, porque la desconfianza y el resentimiento, en su necesidad de reclamar su atención, siguen advirtiéndome de lo peligroso que es dejar a un lado mis cálculos y predicciones. En muchos aspectos debo dar un salto de fe para dejar que la confianza y la gratitud tengan su oportunidad: escribir una carta amable a alguien que no me perdonará, llamar al que me ha rechazado, pronunciar una palabra de aliento a alguien que no puede decirla.El salto de fe siempre significa amar sin esperar ser amado, dar sin querer recibir, invitar sin esperar ser invitado, abrazar sin pedir ser abrazado. Y cada vez que doy un pequeño salto, veo un reflejo del Único que corre hacia mí y me hace partícipe de su alegría, en la alegría en que no sólo me encuentro yo sino también todos mis hermanos y hermanas. Así, la confianza y la gratitud revelan al Dios que me busca, ardiendo de deseo por que todos mis rencores y quejas desaparezcan y por dejar que me siente a su lado en el banquete celestial.

domingo, 5 de abril de 2009

Lo que se se transforma, no muere

Cuando llegó la luz del día lo que ella buscaba, ya no existía, es más su ser también se transformó si darse ella cuenta...
Tampoco vió sus manos de dedos largos y afinados, con asombro no esperó tocar sus pies, cómo y con qué?
Sabía que a este mundo no pertenecía, pero no esperaba que cualquier día su existencia cambiaría tan abruptamente, si sólo alcanzó a vivir cuatro días tal vez fueron cuatro horas, su medida en tiempo tampoco existía.
Sólo vivía.
Sin alas, sin ruta, sin medidas, y ya sin miedos escuchó algo en su interior, algo que nunca antes había oído con tanta atención, pues con sus manos y pies le sobraba entretención, y escuchar no era lo mejor. Pero como todo cambió, ya sin alas para volar, buscó nueva entretención, en lo que se había convertido entonces. Latidos de corazón que en un nuevo ser vivió, dentro de las entrañas de cualquier mujer, que ella jamás eligió.
De fuego parecían sus costados, un Alma había llegado y los latidos transformado, a diferencia de su mundo anterior, es que aquí permanecería atada a cuantas sensaciones humanas, antojadizas y extremadas.
Cuánta compasión me despertaba su nueva existencia, su verdadera y última existencia. Sólo a veces un impulso de lo que fue su antiguo pasar, le hizo volar, ya sin alas claro está. Y es cuando más fuerte aquel corazón palpitaba.

Cuando la noche es más negra es cuando comienza el día

De vuelta, después de cuatro noches sin dormir como en mi cama, un poco de diversidad, del aire, de las comidas, de las voces y rostros tan normales como extraños.

De vuelta a mi pequeño y gran mundo onírico, cuando he despertado dentro de un sueño, me descubrí en un beso, en los labios de él.

De vuelta a esta espera, espera de qué...

Tal vez de que a mi corazón se le agoten toda magia, toda esperanza, toda ilusión y siga como antes , nada más por seguir latiendo.

Y se suman mis cuestionamientos en lo que a mi trabajo concierne. Porque las personas a diario utilizan sus máscaras, y bailan al compás de una melodía que no les apasiona, pero los mantiene.


Y yo que creía que formaba parte de ese baile, pero en una cultura hedonista de logros y exterioridades, que valora sólo lo periférico y superficial de lo humano: el éxito, el confort, el placer y los bienes materiales, qué hago yo priorizando las emociones, liderando bien o mal, me he sentido mayormente feliz sin haberme preocupado antes del éxito.

No acostumbro a los viajes en bus, en eso reconozco mi grado de burguesía, gusto de viajar en avión, cuando se trata de pega sobretodo, ya que un viaje demanda postura de estatua, buscando la mejor y creativa postura, para que mis huesos, músculos, y todas mis extremidades no se resientan, aún tengo la pesadez en mis piernas, hinchadas menos que ayer.


Pronto viene el almuerzo familiar, quise antes hablar y escucharme, sacar un poco esta impotencia, mañana vuelvo al trabajo, vuelvo si quiero sin máscara o bien ya con una armadura, que por fuera me endurece y tan dentro me debilita, porque yo no soy esa, que tiene que encubrirse.


Podría ser que mi lugar es otro?

Aquella propuesta de ir armando un negocio?

Cuántas veces me he dicho a mi misma que no tengo pasta para los negocios, me he negado la posibilidad, es que nunca me he arriesgado y si fuera a caso ese mi lugar, al lado de un pequeño, pero gran empresario. Grande es su corazón, hasta hoy me lo manifiestan sus actitudes.


Pero hasta hoy no es lo que quiero, con esa pasión que me lleva hacia otros lugares, recuerdos y momentos tan intensos. Pero debo ser honesta y tampoco he cerrado la posibilidad, pero no se trata de un simple negocio.

Es mi vida.
Y al comenzar Semana Santa, vuelvo sutilmente a reflexionar respecto del sentido de mi vida, de mi identidad y compromisos, de lo que me identifica y me compromete.
Si un compromiso te vitaliza el alma, moviliza el corazón, orienta el tiempo, las relaciones y discrimina entre tanta oportunidad abierta en este mundo tan abierto. Entonces una vida de compromiso incondicional es plena, porque llena la vida, no te sobra tiempo, no te aburres...quizás por eso siento un sin sentido, porque nunca me he comprometido?
Algo pasa con mi vida, hay un cruce de variables, lo sentimental, lo laboral, están ahí.
Y porqué esperar a Semana Santa, es sólo coincidencia. Yo no elijo pensar, tampoco llorar, son experiencias internas, difusas y viscerales.