domingo, 13 de junio de 2010

Cada cierto tiempo...

Cada cierto tiempo dejo de lado mi bloguito, y es que me ocupo de otras partes de mi. No sé si llamarlas mis partes ocultas, íntimas, o secretas, pero el hecho es que algunas están también en el ciberespacio y dejan de ser íntimas, aunque uno las sienta así. Es que hoy día, en que los tiempos avanzados nos han dispuesto tantos medios y páginas para expresarnos, sobretodo a aquellos que necesitamos manifestarnos, decir algo, hablar, escribir, pedir, dar, por este medio, que al parecer se convierte en una constante, para los seres en soledad y a pesar de ser algo impersonal, te permite expresar lo más profundo, lo que vas sintiendo, imaginando y sin mirar verdaderamente a los ojos...

Todo esto porque he incursionado desde Febrero, y recuerdo exactamente qué, cómo y por qué, lo hice, habiendo recibido una invitación en mi cuenta en yahoo, que en principio no me despertó el interés, pero fue precisamente después en que me vino muy bien, ingresar a la Red Badoo un día de febrero. Y hasta la fecha me he borrado 3 veces. Sí tres veces, aproximandamente de un mes mi estadía o cada un mes, tomo la decisión de irme.
Cuando ingresé la primera, cuando aún no sabía de que se trataba y cuánto de interesante podría tener el asunto_ lo hice con mi primer nombre_y como es de obligación completar el perfil, fuí mesurada y honesta, total que importa serlo, sí es importante y preocupante, cuando dejas de no serlo. Debo reconocer que me entretuve harto subiendo algunas fotos, "ventilándome", así como reconozco ese singular gustito de saber que alguien verá tu imagen, y que podría comentar al respecto, o ese singular gustito cuando suena la señal de un mensaje...¡ey! quien será? Algún otro ser en condiciones semejantes a las tuyas, o se trata de algún psicópata, todo puede ser en este libre e inacabable ciberespacio. Fue entonces que incursioné muy bien para ser novata y principiante, muchos admiradores, con perfiles comunes y corrientes, sí, esta es otra confesión, no tanto como eso, sino una verdad universal, que todo entra por la vista, de tantas visitas a mi muro, sólo revisaba aquellas, y cuando estaba con ánimo, en que el señor de la foto me parecía atractivo. ¡Ah! pero la edad que yo definí entre mis datos de búsqueda, obviamente hombres grandes, quiero decir mayores de 40. Y curiosamente me puse un límite, hasta los 50 años. Pero vaya condena inicial, me visitaban en su mayoría menores de 30, muchos jóvenes en busca de aventuras, de acuerdo a su corta edad_me sonrío_ recuerdo a un apuesto de 25 años, que podría realmente ser mi hijo, y fue al primero que puse en mi lista negra jajajaja


El entusiasmo generado cada vez que ingresaba, que no son las veces que ingreso hoy diariamente, de preferencia en la madrugada,habiéndo una razón para ello, y algo más que un entusiasmo. Volviendo al entusiasmo inicial de encontrar un mensaje interesante o un mensaje inesperado, como lo fue el de otro ciberamigo de 36 años, de quien hice mención días antes. Bueno de él hablaré después, ahora me refiero al mensaje interesante; un apuesto galán de 46 años, con cara de turco, moreno y bigotes, son mi debilidad, los rostros masculinos y recios, bueno he aquí mi primera experiencia virtual con un apuesto señor mayor que yo, sí, interesante, porque sus mensajes, a los que nunca respondí de inmediato, fueron palabras de cortesía, muy amable, y distinguido, y eso lo hacía diferente al resto de los visitantes y de aquellos que saludaban... pues en esa relación virtual, que casi dejó de serlo, después de tres semanas,creo, nos conocimos físicamente, un viaje por el día, un almuerzo, una entretenida conversación en un restoran muy rústico, como lo amerita una cita en un pueblo del interior de Calama. Fue una experiencia intensa por decir lo menos, dejando paso a lo que vendría después, las llamadas cotidianas, el mesenger en hotmail, y lo que nace día a día de un comienzo así, fue entonces que decidí irme, sin previo aviso si quiera, mi libertad siempre ha sido lo fundamental en esto, que no lo fue antes por largos años, hoy sí elijo cuando irme, sin temor a las represalias. La relación siguió de distinto modo, opacándose por decirlo, es que ya no tenía ese brillo que encanta, el misterio tal vez. Y fue entonces que descubrí que mi curiosidad sobrepasa cualquier intento de resguardo o precaución, y volví con otro nombre, otra edad, no era yo en el perfil, y fotos no fue necesario subir, lo importante fue volver, y ver que sucedía con este personaje, que ya había entrado en mi vida. Y allí estaba, y traviesamente lo visité una y otra vez, sabiendo que en algún momento respondería a los mensajes atrevidos que dejé. Vaya que sorpresa, cuando iniciamos el nuevo diálogo, él por supuesto sin saber que era yo y no otra, pude conocer al personaje en cuestión, su faceta instintiva, no duró mucho, me aburrió no ser yo en realidad, pero fue así cuando alguien inesperado llamó a mi ventana, y quise ser sincera y le conté quién era detrás de aquel perfil inventado, quizás eso fue lo que a él lo cautivó, nunca imaginé que me llamaría fue una sorpresa y eso le dio encanto a la relación, mas cuando nos veíamos por cámara. Todo iba demasiado bien, él con ganas de viajar, armando planes para un futuro y un próximo fin de semana, que cada vez que se acercaba la fecha, a mí de cierta manera me alejaba, nos estábamos entendiendo demasiado bien, él, un divorciado,con una hija de 11 años, queriendo una relación seria, llamándome y enviándome mensajes por celular día a día, fue intenso. En medio de la semana, en que él viajaría, recuerdo un día frío y nublado en Calama, que no es lo usual, fue ese día que por el mismo Badoo todo terminó, tan abruptamente que el desconcierto, temor y sobretodo su orgullo, cerraron todas las ventanas, lo cierto es que no fue agradable hacerlo, pero tenía que hacerlo. Es un impulso mayor que me viene cuando siento que todo va muy bien, y cuando me siento vulnerada por los sentimientos de ese otro ser, que quiere ver más allá de mí, alcanzarme...
Después de eso, inmediatamente yo comencé a apagar el fuego que ya había encendido en mi, con los impensados e inesperados problemas laborales, intentando concentrarme sólo en ello.


Y ese fin de mes en Abril, volví, otra vez la curiosidad... Otra vez siendo Carolina, más refinada, sin tanto adorno, fuí clara en el perfil que volvía para ser yo misma, y eso fue tan llamativo, que una vez más muchas visitas y mensajes, algunos antiguos amigos me encontraron y visitaron, pero ya advertidos. No más encuentros, ni una supuesta intimidad, sólo una experiencia bastó, y otra que nunca llegó a ser. Ya con las cartas sobre la mesa, fue mejor para todos. Ya sin entusiasmos como el de una adolescente, seguí en el camino, conversando de lo humano y de lo divino con quienes me interesaba conversar, sólo conversar. Tertulias con un escritor y editor Uruguayo, temas iban y venían, aún seguimos conversando, cuando coincidimos claro está, en horarios y ánimo de conversar. Bueno en realidad ya no, él no conoce mi actual perfil.

Hasta aquella madrugada en que aparece un buen mensaje, adulador pero bastante respetuoso, antes de responder, visité el muro, y me pareció más que interesante, me pareció oportuno, unas cartas abiertas llamaron mucho mi atención, de un caballero, no podía esperar nada turbio, nada obsceno de su parte, nada. Entonces fuí y respondí, coincidimos en hora, coincidimos en ánimo, coincidimos en las letras....Coincidimos.

No sé exactamente cuánto tiempo pasó, para decidir irme otra vez, pero la causa principal...es la misma que me hizo volver, sólo pensando en este caballero,que habiendo bajado de su corcel tomó mi mano, para no soltarla jamás...
Si hasta el nombre que sin querer, al buscar en las alternativas de zona para definir en mi perfil, aparece este lugarcito, porque debe de existir cerca de aquí, un llamado pueblo "Flor del Desierto" esa soy yo hoy día, una hermosa añañauca como él me bautizaría. Lo extraño, es que no pude estar lejos más de 3 días, y de vez en cuando un leve arrepentimiento, lo que antes no sucedía, me recorría el cuerpo, pero ya no había caso, Carolina ya no estaba accesible, pero mi inteligencia, mi deseo por volver me llamó Flor del Desierto, y pude unas horas existir sin verlo, como un desafío, recibía mensajes de quienes no quería recibir, fuí bastante dama, respondiendo por cortesía, pero yo seguía esperando, y al saber que él estaba a una misma hora detrás de mi ventana virtual, ahí me impacientaba toda, hasta que decidí visitarle, dejar mi huella en su muro. Y en unos minutos él como encanto, como lluvia para mi desierto llegó...tímido tal vez, asociando mi nuevo nombre con su añañauquita perdida. Yo al otro lado con una sonrisa brillante, que a mis ojos deslumbraba, entre mi luz y la de la pantalla, al verlo, y ver su pluma como se deslizaba, escribiéndome una y otra vez que me amaba. Tanta luz entre él y yo, que a veces no puedo ver más allá, y me causa temor, sin embargo, vuelvo, cada vez vuelvo por las madrugadas, a encontrarme con él, porque de su mano es este camino recién andado, porque así lo he sentido y así lo he querido. Y no quiero irme, lo más extraño, es que no quiero irme, para que ningún mensaje,comentario y foto se pierda en este espacio virtual, porque todo allí es nuestro, cada letra una flor, tal como mi dulce caballero lo escribió, en nuestro muro yo he decidido permanecer, aún con mis temores y trancas.
Tal vez encontré lo que buscaba...Un Aquí y Ahora,con entrega total del más puro Amor.

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