domingo, 3 de octubre de 2010

Jesús es el Maestro de Maestros, Guía y Regente del orbe planetario

Habló Jesucristo de la Iniciación Interior ante una pregunta: Señor. ¿Son pocos los que se salvan? El le dijo: Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por él. Porque angosta es la puerta y estrecho el camino que lleva a la vida, y pocos lo encuentran. Mateo 7: 13, 14. La puerta ancha es la del conocimiento del mundo exterior que todos hemos cruzado desde que encarnamos en la Tierra, para comenzar una gradual evolución que nos lleva en una senda que finaliza cerca del Umbral. En él está la angosta puerta y el estrecho camino que conduce a la senda interior. Con su ejemplo Jesucristo nos dejó la Ley del Sacrificio y el Perdón. Él se sacrificó por nosotros y en la cruz dijo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. La ley del sacrificio se aprende por etapas en varias vidas. En la primera etapa el hombre poco evolucionado aprende que al sacrificar hoy algo de sus bienes materiales obtendrá mañana una recompensa en más bienes materiales. En la segunda etapa el hombre algo más evolucionado ya, aprende a ceder parte de lo material a cambio de una recompensa espiritual, con su sacrificio terrenal obtendrá un premio celestial después de muerto, lo que lo eleva en la escala del ser. En la tercera etapa aprende el hombre a sacrificarse por el bien de los demás, lo hace sin preocuparse de la recompensa. En la cuarta etapa el hombre más evolucionado ya, logra comprender, vivenciar y practicar que todo debe ofrecerse al no existir fragmentos separados del Todo al que pertenecemos en la Unidad. Entiende que él es parte de la Vida Universal Eterna y Divina.

La Ley de Reencarnación no es aceptada por el cristianismo. Las experiencias de millones de muertos clínicos retornados desde el Más Allá luego de estar varios minutos clínicamente muertos y "resucitados" gracias a la tecnología de la medicina moderna, junto con los testimonios de miles de regresiones hipnóticas a la vida anterior han dado que pensar a los escépticos al comprobar estadísticamente que los relatos son similares sin importar sexo, edad, raza o religión, y que esos relatos concuerdan con los de la milenaria enseñanza. Jesucristo en sus parábolas no habló en forma clara sobre la reencarnación y tampoco la negó, pudiendo hacerlo: Díjole Jesús a Nicodemo: Pues en verdad, en verdad os digo, que quien no naciere de nuevo, no puede ver el reino de DIOS o tener parte en él. Juan 3: 3. Por tanto no te extrañe que te haya dicho: Os es preciso nacer otra vez. Si os he hablado de cosas de la tierra y no me creéis, ¿Cómo me creeréis si os hablo de cosas del Cielo? Juan 3: 7, 12

1 comentario:

humberto pablo dijo...

EL HOMBRE POR SU HAMARTIA, FUE CONMINADO A VER EL BIEN, DESDE LAS PROFUNDIDADES DEL MAL, AUNQUE FUE CREADO PARA VERLO DESDE LA PERSPECTIVA DEL MAS ELEVADO BIEN SUPREMO.-