miércoles, 13 de octubre de 2010

¡Pluma infame!

En un tiempo tan dulce, he bebido yo de sus besos el canto más tierno.¿Por qué no reconocerlo?
Un apuesto Caballero, que irrumpió en mi ventana, así como en mi lecho, con la osadía de una fría madrugada.
Y yo queriéndole encontrar desde tiempo atrás, que por sus letras me dejé cautivar. Y la magia de estas me convertían en la hembra más bella e inalcanzable como una estrella, el canto de sus labios siempre me hizo feliz, y en mi interno su existencia provocaba mis más profundas cavilaciones...Era yo quien disipaba de manera entera con su presencia, a  mi siempre fiel amiga  soledad.
En un tiempo tan dulce, las notas musicales musitadas por otras voces tan ajenas, verdaderamente no me tocaban, ni siquiera en  versos, los que asomarían después como tenue luz, para un oscuro mañana, que bien   hoy son reserva de un alma despechada...
He aquí la flor marchitada, autoflajelada, sola frente al espejo, en vano escondo mi verdadero tormento, intentando hallar mi única verdad, como la luz que Él me ofrendaba...Siempre en mi habitación que es guárida escuálida ya sin su canción, y sin el fuego de su voz. En mi nido solitario vuelvo otra vez a bordar flores falsas, vuelvo otra vez a ser quien no esperaba...¡Que pluma infame es hoy la mía!

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