miércoles, 19 de enero de 2011

All the way



Cuando alguien te ama
No es bueno a menos que te ame
Por todo el camino...
Feliz de estar cerca tuyo

Cuando necesitas que alguien te aliente
Por todo el camino...
Más alto que el árbol más alto
Así es como debe sentirse
Más profundo que el mar azul
Así de profundo si es realidad.

Cuando alguien te necesita
No es bueno a menos que te necesite
Por todo el camino...
En los años buenos y en los malos
Y en los intermedios
Pase lo que pase...

Quién sabe
Adónde nos llevará el camino
Sólo un tonto lo diría
Pero si me dejas amarte
Es seguro que voy a amarte
Por todo el camino...

Por todo el camino...
Así que si me dejas amarte
Es seguro que voy a amarte
Por todo el camino...
Por todo el camino…………

lunes, 3 de enero de 2011

Perfecta melodia...enérgica, delicada, femenina, masculina

El Viaje

...Vengo de un viaje por los deseos, en que en el equipaje está permitido llevar contigo la furia, la lujuria,la ternura y el erotismo, un viaje a ojos cerrados debes dejarte llevar, simplemente volar para alcanzar el máximo placer, me pregunto que hace la ternura en su justa medida luego de un estallido sin igual, ahhhhhhhhhhhhhhhh es que ella siempre va de la mano del romanticismo que olvidaba mencionar, en mi maleta nunca ha de faltar, soy apasionadamente romantica,eso jamás lo voy a negar
...fue lo que le comenté al caballero errante que encontré al iniciar mi viaje,ohhhhhhhhhhhhhh que apuesto galán sus bigotes le sumaban un toque intelectual, de allí mi disposición para conversar, siempre me han interesado las personas de apariencia señorial,aún cuando me pueda equivocar. Su mirada penetrante no me dejaba concentrar, es que yo hacía que leía el viejo libro de antología medieval, desde que entró al bagón, la verdad que no pude leer más, su aroma me elevó y allí constaté que nadie más me acompañaría hasta la distante y próxima estación para mi desconocida, hasta entonces aún no escuchaba su voz, sólo el ruido de su inesperada entrada al vagón, pues vestía de lo mejor y al sacarse su abrigo el olor de la exquisita y fina lana mezclada con el aroma de mi café cortado que parecía se había enfriado, por lo eterno del instante que aquel caballero invadió con su presencia.
..acabo de dudar..es vagón o bagón?
no me atrevo a preguntar, aún aquel caballero no dice palabra alguna, es su silencio y mi falsa postura inerte que disfrazaba algo mi inseguridad las que se adueñan de aquel lugar, para romper el hielo doy vuelta la página, un leve y sutil respiro de aquel libro sin final,me permitieron algo más.
 

Sí porque como por arte de magia mi separador de páginas se deslizó y como cual pluma a la punta cuadrada de su calzado llegó, y yo ruborizada y con mirada traviesa por primera vez escuché su voz que acompañaba su blanca mano diestra al alzar gentilmente, lo que fue un pretexto para los dos....aquel separador
Y fue la razón para que nuestras miradas se cruzaran, ya sin pavor y sin pensarlo dos veces, respondí en altavoz a su pregunta que parecía más una aseveración:_sí,sí_dije yo_es literatura española, son poemas de amor!...................por qué exclamé eso,si ni siquiera él lo preguntó, fueron palabras que salieron de mi corazón, al verle tan atento y presto como si en su mano,en vez del separador, alzara las letras más antiguas de aquellas páginas que al respirar en un descuido desprendieron aromas y letras de un romance, como el que comenzaba entre el y yo, sin saber nuestros nombres y desconociendo cada uno su historia anterior, comenzábamos un viaje de amor....
Y sin quitar mis ojos de él, con un sorbo de café me dejé encantar por su voz que melodiosamente recitó una dedicatoria como si él fuese su propio autor....Es que en todos mis separadores, iban incrustados los más romanticos y apasionados versos y aquellas frases de los amantes eternos escritos con tinta de sus corazones,era la particularidad de mis separadores, que volaban en señal de haber encontrado un tesoro, jamás tan cerca del calzado de un caballero,como ahora habría sido....
 
JUAN ÁLVAREZ GATO
"A UNA SEÑORA"
Vos mayor en hermosura,
yo el mayor enamorado;
vos mayor en el estado,
yo mayor en la tristura;
vos sin pena y sin dolor,
yo corrido de fortuna,
que por vuestro gran valor
como en todo sois mayor,
distes más bravo dolor
a mi vida que ninguna.

Como un conjuro de sus labios yo lo escuché, como si fuese el mismo trovador ceñido a los sonidos de la ortografía medieval. Fue la primera vez que escuchaba lo que antes yo sola en mis noches de lectura declamaba con dulzura y pasión, hasta entonces nadie más había leído...con su seductora voz y la magia de mis separadores, comenzaba a entender aquel furtivo y sutil vuelo casi a sus pies.....

Eran doce mis separadores cada uno formaba parte de la colección de los mejores trovadores, que en un viejo libro se daban cita con inagotables sustancias poéticas, hasta entonces insisto, solamente yo leìa aquel tesoro que no recuerdo cuándo y cómo a mis manos llegó, y por qué habría elegido yo para deleitarme en aquel viaje. Recuerdo haber subido temerosa al tren, no ubicaba mi coche pues era primera vez que viajaba en primera clase, y con solo sujetar mi libro firmemente en mi pecho, la confianza retornaba a mi...sin sospechar que en aquellas páginas mi vida estaba, era el encuentro conmigo misma y con aquel caballero.
Desconociendo la amplitud del servicio a bordo, sin esperar nada, acomodé el equipaje de mano y me ubiqué en el lado de la ventanilla, quería apreciar también el paisaje, los minutos parecían interminables ya quería partir, mientras observaba curiosamente las despedidas una vocesilla me preguntó si algo necesitaba, al verle le sonreí el camarero con traje gris tan asiduo a los movimientos que al iniciar la marcha el tren ni se movió y la carta me ofreció_a esa hora de la tarde en que el sol cubierto estaba, me apetecía un gran café cortado.
Que entusiasmo se había apoderado de mi, ya había iniciado el viaje con un libro en mis manos, un café con galletas, el paisaje a mi derecha y un aire de extrema autoconfianza, pues nadie me miraba, estaba sola con mis pensamientos...hasta que la atmosfera súbitamente cambió. El caballero en cuestión, era el pasajero que faltaba y justo en frente de mi le correspondía su asiento.
Era lo que menos imaginaba que fuese un "él" quien haya comprado el último pasaje, no sé que es lo que más me turbó, la idea de creer que viajaría sola, que aquel espacio era privativo solo para mi, o el presentimiento de que aquel caballero no me sería indiferente y que cambiaría mi vida por siempre...

Terminaba de leerme la última estrofa de aquel poema, cuando esta vez y de manera sigilosa el camarero arrastrando el carrito lo suficiente para enseñarnos la diversidad de postres, pasteles y delicias, para acompañar un té o el ya cómplice café casi enfríado en mis manos, curioso fue escuchar aquella vocesilla llamando por su nombre al caballero, no pude simular mi asombro, su nombre me parecía conocido así como su estampa y prestancia.
Allí el tiempo se detuvo, me parecía otro mundo, al contemplar su reflejo en la ventana sentía como sus ojos me miraban, una vez más yo hacía como que leía, pero mi silencio era el remedio para mis nervios y a la vez la tortura al permitirme escuchar su respiración, y cada movimiento suyo,cuando endulzó su café, cuando llevó a su boca el primer sorbo y una galletita saboreó, todo en él fue encantador.
Aún recuerdo aquel aire entremezclado con la tibieza artificial del aire acondicionado, fue en otoño más cerca del invierno, el aroma de nuestros cafés, el jenjibre y anís de las galletas, la lana de su abrigo que con delicadeza del único perchero él mismo había colgado, yo más desordenada en lo que restaba de asiento mis atuendos más pesados había dejado, un sombrero de lana castilla color moro y unos guantes de cuero del mismo tono que nunca había usado, los llevaba por si acaso, me decían mis seres queridos el invierno se aproxima y éste es crudo por esos lados. Olvidaba mis lentes, siempre los llevo aunque esté nublado, es una mala y vieja costumbre, es como llevar en frente la pantalla protectora.Solo me los quitaba cuando leía, o cuando fingía que leía, y desde que él se covirtiera en el declamador de los más bellos poemas, dejé de usarlos para que mis ojos disfrutaran sin distorción de aquella postura, del movimiento en sus labios y más adelante de su brillante y cálida sonrisa.

El instante parecía eterno, ni tiempo, ni espacio nos impedía sumergirnos uno dentro del otro, a través de las voces que musitaban palabras sencillas, simples, palabras del alma, a veces propias y las demás de los trovadores que nos alentaban con historias de damas altaneras que finalmente terminaban en los brazos de señores cubiertos de hierro que regresaban de las cruzadas, con honores y sin despecho, solo el amor entre sus manos, para quien fuese objeto de su devoción.En aquel libro el amor es, pues, un fin en sí mismo; su objeto es la dama, abstracta e indefinida, no la esposa ni la novia concretas; su naturaleza es platónica; sus formas, las de la más extremada galantería, aquello nos unía.

No sé cuántas lunas, y cielos estrellados ví yo, por aquella ventana que pasó a ser sólo de los dos, no sé si el alimento que nos servía aquel camarero influyó....camarero que cambiaba de traje según el día, gris los lunes, azul el martes, rojo italiano el miércoles, los jueves usaba un verde botella, los viernes un gris perla,el sábado era de fiesta todo el personal de servicio vestía de dos colores combinables, una noche de sábado nos fuimos al bar, no a beber sino a escuchar el piano que a distancia me emocionaba, era una armonía total escuchar los versos de su voz y de fondo las melodías de Mozart,Bach, y Chopin entre otras maravillosas que me inspiraban y hacían brotar aún más el amor, mi amor por él.
Recuerdo el brillo de sus ojos, mientras caminábamos de la mano por los pasillos, todo allí era nuestro, la familiaridad del lugar, el vaivèn del viaje era parte de nuestros propios movimientos tan naturales, como acercarnos solo para rozar nuestros cuerpos erguidos, después de sentir en las manos el deseo de los dos....olvidábamos los abrigos, nada era más tibio que el aliento de su voz, y mis manos en su rostro varonil que delicadamente acariciaban sus labios y la tersura de sus bigotes.Allí estaba yo, sabía que era otro día solo por el traje del camamero que nos atendía, siempre fue el mismo, la propina era buena un noble caballero sabe retribuir a quien con esmero realiza su labor.
Quisiera describir el instante mágico .....nuestro primer beso. Despuès de una cena romántica para los dos, habiendo elegido mutuamente aquella exquisitez de la carta que nuestro camarero ofrecía, supe que era otro día porque aquella noche él vestía de rojo italiano, si no fuese por sus colores creería que todo sucedió en un solo día......

Continuará...esta historia recién comienza

...quizás alguien como tu quiera corregir, algo agregar o tal vez continuar con la historia que anoche de mi mente brotaba y alborotadas las secuencias y ambos personajes me asaltaban, he ido hilando poco a poco lo que creo coherente y aceptable, más no sé porque ahora espero algo más, que no está en mi, sino en tí ...en tí Mi tan Amado Poeta

VAS Y VUEVES,,,QUIERES PARTICIPAR DE ESTA HISTORIA? O SERÉ YO QUIEN CONTINUE SEGÚN MI TENDENCIA, MIS INTERESES, MIS DUDAS, MIS CREENCIAS, Y MIS SENTIMIENTOS POR DEMÁS..............TAL VEZ NO SEA LO QUE ESPERES O DESEES, O LO QUE TE AGRADE, EN FIN CONTINUARÉ A MI MANERA
 
ESE SEÑOR…. QUE ALQUILO UN PASAJE….

Llegada la mañana de ese día, gris por cierto, no dude en buscar sus pertenencias mas ligeras y comprar el ultimo boleto de tren, el rumbo era para el, casi lo menos divertido, por alguna extraña razón, la Universidad a la cual el asistía, lo enviaba a dictar una charla, acerca de “EL ABORTO TERAPEUTICOEN LOS PAISES DE LA URBE SOCIALISTA” para compararlo con los ensayos de países con tinte capitalistas,- eso fue lo que le pidieron. La verdad es que ese viaje, era para mi una semana de esparcimiento mental, al duro trato casi espartano, en relación al estudio, me daba un respiro, y esas ganas de transitar por el mas famoso transiberiano, rumbo a la fría San Petesburgo,..Era una tremenda emoción. Pensé tomarme unas pastillas para dormir, era lo que mi cuerpo necesitaba con urgencia, y las intente comprar en la farmacia que colindaba a la estación, en Polonia… ¡suerte mas perra! Me dije si no había nada para dejarse al arbitrio del sueño reparador, solo quedaba comprar algún libro, que por cierto desde la universidad, solo Leia a, autores de doctrina pura del derecho. Alguien dijo que estaba algo o irracionalmente loco...jajaja la verdad es que solo los leía para entender a mi profesor Gandara, que muy filosófico, nunca llegaba a un 5 de nota...viejo apretado le dije una vez y me bajo a un 4, como para ir a repete, jajaja. Bueno el tren casi partía, cuando lo aborde, y mi cabeza casi al borde de la irracionalidad, pensaba solamente, encontrar el tan bendito vagón, que me alojaría, por esa semana de viaje. Mi compañero de viaje que por alguna razón después entendí, en un grave error del vendedor de pasajes en Sofía, donde yo compre el boleto de tren… había leído como Carroll Angelis, ósea que creyó varón, y me vendió el camarote para dos…… que sorpresa la mía al abrir la puerta del camarote, y encontrar sentada y leyendo un libro que me resulto fascinante, a una dama abrigada, casi congelada creí yo, por el frío intenso que ese invierno se aprestaba a extenderse por toda la Europa… y mas encima rumbo a la región mas fría del orbe. ¡Perdón señora! Fueron mis primeras palabras, ¡creo haberme equivocado de vagón! Aunque en mi interno creí que era ella quien se había equivocado, casi siempre los estudiantes de derecho o los ya abogados, creemos tener en toda la razón y los demás son los detractores de ella… pero ¡no! , el equivocado no era ni ella ni yo, era el solo hecho de una fuerza mayor que intentaba decirme alguna cosa, que no podía entender, que no quería darle lugar a entender, me senté, allí frente a esa dama, que resulto ser una señorita, de unos cuarenta años, su tez canela, y su pelo azabache, por la relación de su cuerpo, pretendí mentalmente calcular su estatura, que era sobre el metro sesenta, tomaba creo un café que por la falta de halo de vapor, entendí ya bastante tiempo, llevaba en sus manos, al parecer la lectura la hacia ausente, distante en sus meditaciones, como que se desprendía de ella misma y volaba, fuera del vagón fuera del tren si parecía que era ella contra el sórdido mundo que le acometía con espanto.. Me quede así sin hablar, y creo que ella siquiera me escucho al llegar rogando, me disculpara por entrar en su lugar de reclusión itinerante. Allí frente a ella pues en esos camarotes, van distribuidas dos camas y dos sillas cómodas frente la una de la otra separadas por una mesa, de color café moro, en donde se puede servir los alimentos, si así lo prefiere el viajero, yo pretendía salir de allí a cenar al salón de te en donde podría de manera mas sociable compartir algunas palabras con algún colega de labores, quienes siempre viajan a la universidad de san Petesburgo. Me crujía el estomago, salí casi corriendo de mi casa, y sin almorzar siquiera me abalance rumbo al susodicho tren, allí frente a mi compañera de viaje, iniciamos una tibia conversación, luego de recogerle un papel, que cayo de su libro, que ella ya dije Leia con entera devoción…
Me declaro que su nombre no era el que salía en la carpeta de viaje, que el ejecutivo era un joven nuevo y lo había escrito mal, nos reímos un rato del desaguisado, y convinimos en tratar de arreglar de alguna manera el desacierto, que había ocurrido en cuanto el señor conductor del tren se apersonase de los boletos, y el me encontrase algún lugar, y así que ella quedase en ese camarote en solitario, era algo obvio, no pretendía quedarme allí de manera permanente. Conversando placidamente se nos fue yendo la tarde y en algún momento apareció un joven trayendo una bandeja de café, te galletas y manjares que fueron un preludio de entretención a mis tripas jajaja que saboreamos junto a mi agradable compañera, cada momento la encontraba mas entretenida, era un ¡ libro con pies me dije! , la conversación fluía en tantas direcciones como temas tratamos, que el tiempo desde aquel momento volaba. Ese mismo joven, mas tarde nos aviso que la cena estaba a nuestra disposición, si lo deseábamos en el vagón o el la sala del comedor del tren, yo quise en el salón del tren, a lo que mi compañera que de nombre Carolina Angélica, también asintió.
Instalados en el vagón bar o comedor, como se le llame, pedimos de cenar yo algo liviano recordando mis continuos malestares estomacales, y de los cuales no pretendía me jugasen una mala pasada, carolina pretendió unas carnes al jugo, y ensaladas varias, un vaso de vino y postre un trozo de pastel que se notaba exquisito, asentí a seguirla solo que me tome un zumo de piña, y me extralimite en el postre, que acompañamos con varios café, allí el tiempo transcurría raudo, no entendía como se hacia tan pronta la noche, y recién recordé el problema que se venia, ¿Dónde dormir?... Durante la conversación fuimos atando situaciones paralelas, en las cuales nos vimos envueltos, reímos bastante, el sentido del humor era lo más sincero entre nosotros, pues en eso no podemos pretender ser distintos. Yo sentía que algo nos liaba, nos ataba, algo en ella me resultaba facinantemente erotizarte, me sentía pleno, el deseo de dormirme a costa de pastillas, y calmar la sed de descanso, había huido y solo pretendía estar allí escuchándola hablar, esa voz me cautivaba el espíritu, y me elevaba mas allá de mis fuerzas, para sostenerme en pie, allí despierto, fijamente escuchaba como su vida giraba en torno a unos pequeños, de los cuales me parecía que defendía si fuere posible hasta con su preciosa vida, me recordaba mi antigua profesora de básica… la señorita Iris, que malos recuerdos me dejo, y la comparaba con ella, que tiernamente me hablaba de sus párvulos, de sus travesuras de niños inquietos, de mentes en ese estado de inocencia tal, ¡en fin! Su vida giraba en torno a ellos, que perseverancia veía yo en esa mujer… pero ¿porque su viaje?

Caía una persistente nevazón, cuando nos dieron las 10 de la noche, ella fue en busca de un cigarrillo, y me dice si puede fumar, a lo que argumente no me incomodaba en lo absoluto, saco un cigarro de esos que fuman las mujeres, sin nicotina, claro esta que la nicotina esta siempre allí, tan solo que para vender, le acomodan el titulo como si de descerebrados se tratase, quienes lo fumaban... Algo de pena me invadió, al recordar parte de mi pasada vida... el excesivo mal uso del alcohol, y drogas algo duras, además de cajetillas enteras de esos cigarrillos… que veía como ella consumía con entera satisfacción, ¿seria el frío de la noche? No lo se, no logre entender por que despreciar una vida entera, en aquellas miles de vivencias que pasamos, junto a buenos amigos y otros no tanto, que día en día estaban allí en esa plaza esperando para comenzar una y mil mas travesuras de jóvenes compulsivos se entregaban a las francachelas de un destino incierto, me retraía a ese periodo de mi vida, y la conversación estaba mezclada por mis constantes idas a tiempos pasados, que mi cerebro iba enhebrando una tras otra, las vivencias se agolpaban galopantes, y en mis ojos pasaban las películas de esos instantes, tan propios que nunca nadie mas que yo conocía, estaba como escapando de ese pasado brutal, de ese periodo que mis ojos ya no quisieren ver, eran muchos los motivos que me traían ala memoria esos instantes, en ese tren, el sonar de los términos de rieles, las intermitencias que me sonaban familiares el chillar de las ruedas al terminar los miles de rieles que unían esa línea, como así también unían, mis pensamientos con mi pasado, recordaba aquel momento que me dije ¡ jamás volver a enamorarme de otra mujer! Que ellas solo querían liquidarnos y que nos volviéramos cosas , que ellas moldearían a su entera voluntad, me sumí en mis incongruencias de esa vida llena de ideales, de los días que al sol nos echábamos sobre la arena de la playa sin mas pensamientos que el de ser libre, esa eran la vida en mi pequeña ciudad en el sur del mundo, en donde todos nos conocíamos, en donde nada nos incomodaba, solo el de mas tarde jugar un partido de baby- fútbol en la calle pequeñas, junto a los infantes amigos de aquel callejón, y de cuatro eran los equipos, todo esto era la armonía, de mis pensamientos, yo veía a mi compañera de viaje modular con su boca , frases y mas frases, que intentaba leer pero algo me llevaba a tras como una retrospección de la vida, seguía intentando estar pero algo me devolvía al pasado, me parecía como que ella era la maquina del tiempo, que era ella la que me devolvía a mi infancia. Como que si algo quisiera que me reencontrara con migo mismo, o solo era cosa de mis cerebro que tenia lleno de ese derecho, del cual estaba deseando aprender a cabalidad, y si eso fuere, entendía que alguna cosa en tiempos pasados, no había logrado terminar, que algo de mi lineamiento y mis motivos permanentes de ser yo, se habían acabado, que ese niño había crecido encontrándose ahora con una vida totalmente distinta a ese pasado al sol de la vida……………
Me recordé, mientras ella terminaba de fumar, que existía un solo problema latente… ¡donde dormiría esa noche! Aquí en el bar lo podría ser, además que yo no bebía alcohol, era motivo mas que suficiente como para pensar en esa cuestión, por mi parte no quería incomodar a Carolina, pretendía que descansara, en su camarote a su entera satisfacción, yo en cualquier lugar, al final, llegamos al siguiente acuerdo: ella se iría primero al camarote, dándole tiempo suficiente para estar ella acostada al tiempo de mi turno, así lo hicimos, cuando yo llegue una hora mas tarde. Ella dormía plácidamente, el sonar de su respiración, me parecían como si el día hubiere sido de un trabajo incesante, pues sus resoplidos de la respiración eran tal, que notaba disfrutaba el sueño dulce, en brazos de la fría noche, pero que en el vagón se sentía calida pues el aire acondicionado era suficientemente grato, me acosté, y intente dormir, cosa que deseaba con suficiente interés, pero el dulce sueño no llegaba, me que de meditando en ese lapsus, de la cena cuando me fui al sur del mundo, a mi casita pequeña allá en mi pueblo, en donde nací, ¿Qué me estaría pasando? ¿Alguien de aquellos viejos me estaba llamando? Jajaja no lo se, no se porque pero no podía dormir, sentía el respirara de Carolina, en su sueño tan dulce, era aquello, que por algún instante fui asaltado por un espíritu de envidia, pues su dormir no era intermitente, literalmente estaba en los brazos de su descanso reparador, fue entonces que mis pensamientos se tornaron agresivos, lujuriosos, y mi mente se volvió una hervidero de ideas, de eventos…………………¿porque el mal entendido en relación al nombre de mi compañera de viaje? ¿Porque ella viajaba en ese tren? Pensaba algún motivo tiene de ir tan lejos... la creía escapando, le veía huyendo de alguna cosa que la incomodaba, pero luego a juzgar por su dulce dormir, sin las intermitencias propias de quienes sufren por pecados pasados, asentía que como ella era una maestra educadora... algún evento en san Petesburgo, le esperaba, pensé en algún momento que iría , para encontrarse con algún novio, de esos que la dictadura de chile había exiliado, y que en la Rusia, habría terminado la universidad, y que ellos, se re encontrarían allí… en fin mil conjeturas miles de ideas que se erguían y luego se deshacían como nubes,…. ¡ Pero que tenia yo que estar pensando en ella! Su vida era de ella, y a nadie tendría que dar explicaciones, como para llevar a delante sus motivos, más que suficientes como abordar ese tren, e internarse en el frío invierno europeo……
Habría contado millones de términos de rieles y sonar de ruedas, al frenar, que serian ya las dos de la madrugada cuando me comenzaba a dormir, fue es ese instante cuando, ella se levanto, y buscando alguna cosa en su bolso de viaje, me parecía como si de un notebook se tratase, si al parecer eso era, pues el sonar de tecleo, y de dedos presuroso en el arte de la escritura, la cual por cierto, a mi me dificulta un poco, pero ella era una experta, el clic, clic, era permanente, sonaba acompasado, se detenía por instantes, como para recuperar el aliento de una nueva entrada de escritura. Me reía dentro de mí, pues cuando intentaba dormir, y la fina línea de estar despierto y dormir se asomaba, comenzó una nueva asonada de pensamientos que invalidaban el sueño, era ella quien me invitaba a estar despierto, no existía palabras de por medio, ella asumía que yo dormía a esa hora, pero sin embargo estábamos ambos despiertos, ambos no queríamos dormir, ella por su lado le escribía a alguien, através de la tecnología moderna, estaba conectada a algún noctámbulo cibernético, jajaja me reía desde adentro quien en su buen criterio estaría a estas horas sin las amorosas ganas de dormir, de entregarse a ese sueño reparador , de sentir que el trabajo habría acabado y el arte del descanso como un derecho inalienable se intentaba sobreponer, a la soberbia idea del trasnoche……………………. pero una vez mas..¿Que tenia yo que pensar sandeces? Si total era ella quien destinaba sus motivos a su entero arbitrio, y era quien sumía de pasión sus emociones, que le brindaba el trato con sus iguales, através de ese instrumento de la comunicación diferenciada por la tecnología, fue un largo rato que estuve despierto, escuchando el suave sonar del tecleo, cuando me sorprendió el sueño anhelado, buscado y deseado por mi cansado cuerpo….
Soñaba ahora en días plenos de luz, con sonar de pajarillos y ese olor a tierra húmeda de ese sur de mi país, del cual había huido algún día perseguido por mis detractores, quienes buscaban mi persona para despedazarla, en términos de mis escritos y mis ideas revolucionarias, y el tinte de mis argumentos que cayeron mal a un numero de considerables personajes de triste desempeño moral... ellos se juramentaron perseguirme hasta el cansancio, fue así que me establecí en la cuidad e Sofía en Polonia, quería estar allí., pues en alguna oportunidad leí “ Los trenes nocturnos” y ese lugar se creo en mi subconsciente, como algo de lo cual yo debía conocer, y además vivir plenamente. Fue así que soñando con esto y aquello se nos vino la madrugada de ese primer día en tren, que suavemente se deslizaba por rieles bañados de nieve, que azotaban las líneas en ese invierno que recién comenzaba, y del cual sin querer debíamos ser participes de sus inclemencias de su frío penetrante y doloroso, que nos hacia dependientes de ese camarote, en ese maravilloso tren, salir a las estaciones de las cuales el tren dejaba y recogía sus habitantes., era para cada uno de los pasajeros que querían tomar el aire del día fuera del majestuoso tren, una tremenda agonía el frío era tal que congelaba hasta las ganas de estirar las piernas, así que por esta causa permanecíamos el total del viaje dentro de nuestros aposentos itinerantes, o allí en el vagón café-bar, que me resultaba fascinante, pues era allí en donde se podía escuchar el toque del piano, y escuchar algunas músicas de jazz, que tanto gustaba… no fue hasta que una tarde del segundo día, sentado allí en ese bar, tomándonos un café de aroma tal, que despertaba el deseo de otro mas, el pianista comenzó a tocar, una aria que me pareció conocida, era precisamente el “nessun dorma” de Puccini, esa aria que evocaba la obra de teatro, en donde la bella princesa, mataba a sus consortes, que no supieren darle respuesta a su intrincado acertijo… comencé a cantarla en voz baja hasta que descubrí que Carolina también hacia lo suyo. Fue entonces que alzamos la voz y ya era una gran entonación, realizando los altos y los medio tonos al compás de ese piano, que resulto ser luego un pretexto maravilloso, para salir a dar un paseo por el famoso tren.
Para llegar al fin de todo pretexto el de sentirnos plenos sin mas argumentos que, es el escucharnos mudamente, yo anhelaba oírla a ella, su voz suave , me adormecía el pensamiento de días pasados escapando de mi triste realidad, me absorbía, necesitaba de esa compañía la inquiría a estar allí en ese lugar. Que además ella deseaba cambian con plena pasión, con todo su emotividad… fue entonces cuando trayendo su note, esa tarde comenzó a escribir mientras yo Leia alguna, ensayos acerca del aborto terapéutico realizado en universidades de holanda y comparando las cifras de abortos clandestinos alrededor del mundo. Estábamos en esa mesa, en dos campos completamente distintos ellas se comunicaba vía mail con una compañera de trabajo, y de esa forma estaba al tanto de los pormenores de su colegio, tenia un mes de vacaciones que el ministerio le otorgo una beca para ir a la fría Rusia a un sínodo de educadoras de los cursos primarios, y de nuevas tecnologías en relación al trato de menores en riesgo social. así cada uno hacia lo suyo, claro esta que ella no se podía ir de mis pensamientos, me gustaba tenerla cerca de mi persona sentirla como decía cosas, que le parecían mal, en alta voz, argumentaba que el jardín debía tener esto y aquello, yo sin entender, a mi me resulta un poco angustiante eso de trabajar con niños pequeños, me gusta mas estructurar temas para adultos , me cargaba el griterío de los pequeñines, de lo cual ella quería estar sin perder un detalle por mínimo que pareciere……….
 ¿Fue allí en el salón cuando me contaste de tu enamorado cibernético? Me pareció que si, que fue en ese momento cuando allí en esa mesa, me descubriste que tenias un amigo al cual tu le escribías y el en actitud tierna te retribuya los escritos, con verdaderas declaraciones de amor, de ese que tan solo los adolescentes puedes presumir, pero que ahora ya de edad avanzada, se confabulan para dedicarse notas tiernas de un amor sincero, y real, basado en la honestidad e ambos actores, y titulares de vidas tan intensas que se podrían escribir verdaderos manuales del amor, con vuestras vivencias. Fue en ese mágico lugar cuando al ir platicando, de las cosas que nos han ocurrido, la verdad es que fuimos dando paso a una verdadera actitud de conocernos mas , yo por mi parte deseaba que así fuere y ella por la actitud que notaba, en sus ganas de saber de mi y de entregar ella sus comentarios y sus risas, me fui dando cuanta que me estaba gustando, algo de ella me atraía, me cazaba, me enlazaba, sus ademanes su risa sus palabras su voz, Umm era una verdadera maravilla, que en ese tren pudiese haber encontrado mejor compañía, que ella.

Así fueron pasando las horas, la charla se fue extendiendo por variados caminos, las risas los ademanes, las palabras fueron dando el toque maravilloso para mas tarde sentarse a la mesa de ese coche-bar a disfrutar de una exquisita cena, que a mi parecer fue muy romántica, muy divertida además, nos contamos cosas como la música, las canciones que nos atraían, que nos hacían vibrar, ella me contó de Silvio Rodrigues y yo guauu, si también tuve una cantidad de cassetes originales, de ese cantautor cubano, le gustaba Inti Illimani, en fin pero en donde ella sugirió que cantase fue cuando le dije que adoraba Sinatra y new York, su canción emblemática, sugirió al pianista del tren que tocase la dicha canción y micrófono en mano me hizo cantar, la verdad es que nunca he tenido pánico escénico, así que tome el pañuelo del duelo y salte junto al piano y…. Star predyn the new……….. fui cantando y dándole forma a esa velada maravillosa, que nos daba el viaje y ese tren mágico, que fue dando forma, a una situación magnifica a mi entender, que jamás se repetiría mientras tuviese vida, mientras cantaba le fui dedicando a ella, cada tono y cada segundo era ella a quien, tributaba mis esfuerzos de cantante de tren jajaja, era ella quien se hacia heredera de mis sentimientos , de mis palabras, de mi risa… en fin que mas podría yo decir …me fui lentamente enamorando de mi compañera de viaje, de esa persona al cual creí que se había equivocado de vagón, que mejor momento, ese , estar allí viviéndolo y mas que eso sintiéndola a ella, que era un a persona, realmente encantadora…….
Algo había reconocido en ella, pues su mirada al comienzo, me parecía lejana y distante, yo creía escapaba de algún mal amor, pero no ella tenia su historia, sus cicatrices que luego me contó, fue cuando abrió su corazón, a un tiempo lejano ya, una vida diferente y una casa casi olvidada, los recuerdo que se van diluyendo a medida que pasan los años, con la rapidez de esos segundos que presurosos llegan sin llamarlos y que se van sin echarlos, ¡el tiempo! me dijo algún buen caballero, borra todas las heridas por profundas que sean, pero en ella se notaba una tristeza que no se olvidaba aun, bueno yo no pretendería hablar mas de los asuntos íntimos de su lejana vida pasada, pues es lo mejor que podría hacer…quedarme con lo actual, con las cosas bellas que comenzamos a vivir justamente, desde el momento de abordar aquel tren y instalarme en ese vagón, maravillosamente acompañado por la mejor de todas las damas del continente europeo.

Antes de la cena me acerco al señor de ese piano mágico para cantarte una canción mas, que te la dedico con pasión…ALL THE WAY.- es FRANK SINATRA, otra vez…

When somebody loves you
It's no good unless he loves you
All the way …
Happy to be near you
When you need someone to cheer you
All the way …
Taller than the tallest tree is
That's how it's got to feel
Deeper than the deep blue sea is
That's how deep it goes if it's real.
When somebody needs you
It's no good unless he needs you
All the way …
Through the good or lean years
And for all the in-between years
Come what may …
Who knows
Where the road will lead us
Only a fool would say
But if you'll let me love you
It's for sure I'm gonna love you
All the way …
All the way …
So, if you'll let me love you
It's for sure I'm gonna love you
All the way …
All the way …

Cuando alguien te ama
No es bueno a menos que te ame
Por todo el camino...
Feliz de estar cerca tuyo
Cuando necesitas que alguien te aliente
Por todo el camino...
Más alto que el árbol más alto
Así es como debe sentirse
Más profundo que el mar azul
Así de profundo si es realidad.
Cuando alguien te necesita
No es bueno a menos que te necesite
Por todo el camino...
En los años buenos y en los malos
Y en los intermedios
Pase lo que pase...
Quién sabe
Adónde nos llevará el camino
Sólo un tonto lo diría
Pero si me dejas amarte
Es seguro que voy a amarte
Por todo el camino...
Por todo el camino...
Así que si me dejas amarte
Es seguro que voy a amarte
Por todo el camino...
Por todo el camino…………

Al terminar la canción, se quedo callada, solamente aplaudió, y luego se fue en un viaje largo, fuera del tren, como cuando Leia ese libro en el vagón nuestro, al principio… creí que algo había herido tu sentimiento, pero no, no podía ser posible, solamente era una canción.. Bueno una con algo mas de por medio, en eso estoy de acuerdo, en que fui un poco explicito en la letra, intentaba decirte algo, pero buscaba la manera, y creí que con aquella canción podría ser, y cuando la oportunidad llego, me di cuenta que le sensibilizo tremendamente, y pensé haber herido algo que ella no querías recordar. En silencio nos sentamos a cenar, lentamente una mueca de risa, en tu Boca y una palabra, con una pregunta… ¿a quien le has cantado esa canción? ¿Fue directamente a mí?.. Bueno la pregunta me incomodo, sobremanera, no podía negar que si de verdad se la había cantado directamente a ella, con intención, con ganas, de que entendiera, lo que me estaba ocurriendo, pero bueno las mujeres están dotadas, de una sensibilidad y una reacción mas temprana que el hombre, que es mas lento para entender, ella lo había captado desde el comienzo, y aunque yo creía que ella desconocía la letra, me equivocaba nuevamente, pues la conocía al dedillo. Yo no conteste a la pregunta, y nos reímos cómplices de la situación, bueno cenamos allí en el ahora nuestro cuartel, el lugar ideal para dar rienda a la tertulia a las risas cómplices y las palabras elegantes y galantes por doquier…………..
El sonar del tren, los rieles que se terminan, para luego comenzar otros nuevos, el sonar de las ruedas al rodar sobre el frío hierro, que tendido en el suelo, invita a transitarlos, por duros que parezcan están allí para disfrutarlos, para correr sobre ellos, para dejar el tiempo transcurrir y los amores evocarse , para llamarlo a que acudan presurosos, a la cita mas preciosa, al amor que nace sobre sus mas preciados lomos, que son artífices de traer uno y otro corazón marchito y lograr revivirlo, a fuerza de ese sonido mágico, de sus infinidades de canciones, que atraviesan el tiempo, y el espacio, solamente invitando a desnudarse de los prejuicios pasados y dejar el alma libre, y el amor tierno que florece mas profusamente que la rosa del Saron, y del mejor vergel de amor, nunca antes visto, nunca antes disfrutado………..

Ese majestuoso armazón de hierro con incrustaciones de maderas nobles, de muebles que parecen tener vida en si, de tantas historias, de príncipes que han cobijado y de amores que allí han nacido, al amparo de la noche, algunas frías como ahora y otras calidas, de veranos plenos, de pasajeros ávidos de aventuras, de vivir emociones supremas, cautivados por el embrujo de, ese majestuoso tren, que cobra vida , misteriosa vida en si, pues sus noches y el sonar de su música propia, elevan la memoria y revuelven los ánimos y amores dormidos…mas aun ese salón del bar es allí el condimento esencial, de los amantes furtivos y los pasivos, que se abandonan en la idea de una lujuria en ocasiones, y en otras de solamente amores…¿Cuál será el destino nuestro?.....
La cena transcurrió plena de palabras y carcajadas, ese día solicitamos caviar y carnes magras, papas duquesas en salsa de champiñones, mucha ensalada, que traía un aroma especial, el postre fue una fina tajada de piña y unas cremas a la europea, que despedían un olor tropical, nos recordaba en calor de nuestras tierras ancestrales, y como de costumbre el café,, con su exquisito aroma, todo esto era saludado por nuestros ávidos paladares, que además pretendíamos no saciarnos demasiado y así dar paso a la tertulia que tanto mas deseábamos, en el silencio de nuestras mentes ambos queríamos estar allí envueltos en nuestras conversaciones, aunque fueren triviales o como fueren eran un tesoro en vasos de oro adornados de perlas, ósea eran preciados tesoros, que esperábamos con entera devoción………
 Estábamos a punto de comenzar el dialogo en los sillones cómodos de ese vagón, cuando de repente el tren se detuvo por completo, y las luces de emergencia llegaron para iluminar al instante el interior de ese espacio, de ese ahora claustro de nuestros sentimientos, de nuestras aventuras… una falla en el sistema hidráulico, fue lo que se comentaba, y que allí estaríamos por algunas horas, y lo mas era el aire acondicionado, que pronto se detendría sin mas tregua que abrigarse al punto de no congelarnos allí, el tren tenia un sistema paralelo de acción inmediata, pero el mecánico no sabia como hacerla funcionar, lo cual por el tenor de la situación ameritaba nos retiráramos a nuestros vagones y permanecer allí el tiempo que durara el imprevisto.
La situación me hizo pensar, en Carolina, que si bien es cierto, mis ojos le miraban con el deseo del amor frenado, por el tiempo ya pasado, y en contraste de erráticos amores anteriores, estaba dominado por solo el galanteo sin mas provocaciones que las de sentir algunos pequeños escozores en el corazón, que se quiere marchitar, que se quiere apagar, a las demandas del amor, ¡no soy un jovenzuelo! me dije en mi pensamiento...pero tampoco era un hombre de hierro, era el instinto primitivo, animal que me acosaba y quería dar parte a su esencia, dar lugar a sentir de nuevo eso que yo le había privado por tanto tiempo…el amor, ese bendito amor…
El pasillo y todo el largo de dos vagones estaban iluminados, casi por el lumbre de una vela, la luz tenue y melancólica, no daba el brillo tal, nada se podía ver allí, fue entonces que tome la iniciativa, y delante de ella comenzamos a caminar rumbo a nuestro camarote, le tome de la mano, y sentí su sube piel, y el calor corporal, que contrastaba con el frío de la noche polar, de ese casi ártico, con su frío penetrante y lacerante cual cuchillos afilados, se incrustaban en nuestros cuerpos, que entumecidos,, comenzaban a sentir el gélido ambiente, su mano me evoco toda clase de emociones, me turbaba la mente estaba como delirando, pues ella asintió al instante y no solo su mano sino que se apego a mi como si temiera la embestida de un salvaje, que escondido en las sombras, estuviere allí desafiante y presto a destruir, el alma de seres tan plenos de felicidad, tal cual nos encontrábamos ambos, como lo sentíamos en nuestro fuero intimo… el calor de su cuerpo sentí al instante y mas sus palpitaciones, me hablaban de su necesidad también de ser protegida de ser abrazada, y acunada, como la dama que necesita, de su varonil caballero medieval, y que por el espera… era justamente el libro que ella leía al principio de ese encuentro el primer día, al abordar este maravilloso tren, que me hizo pensar en algún momento con la rapidez de la mente, que era lo que ella necesitaba, era a mi a quien ella esperaba, que el destino quería juntarnos en ese lugar por extraño que parezca el viaje el norte del mundo, a un lugar de sorpresas, de historia plagadas de romanticismo y de amores de condes y duques de zares y de tantos otros…era allí adonde la providencia nos llevaba para decirnos que el amor : ¡ por nosotros esperaba!
 Antes de intentar realizar el viaje, seria una semana quien sabe, una noche mientras dormía, intentando reparar el cansado cuerpo, agotado del trabajo y el estudio regular, que forzaba mas allá de la medianoche, y en ocasiones despertaba temprano, para estudiar algunas materias de las cuales estaba algo atrasado… No se si era un sueño, o alguna revelación a mis subconsciente, me veía en un lugar de aspecto desértico, en medio de un tapiz de diversos colores, al observar el horizonte, que me parecía infinito, todo estaba lleno de flores de tantos colores casi desconocidos, por el hombre, era un gran espectáculo, allí en medio de ese tapiz, desde el centro me pareció, se elevaba una torre alta, blanca, majestuosa, y con una inscripción, que no logre descifrar en una primera observación, y desde el centro en su base una silla al estilo Luis xv, se veía ocupada por una persona, vestida de esplendor, con una tunica, a modo de turbante, en su cabeza, a sus pies en posición de estar echados, dos leopardos tan bellos en sus colores, que me atrevería decir parecían que estaban esculpidos por mano de Miguel Ángel, eran obra perfecta de la naturaleza, que los hombres de la realeza, domestican para llenar sus palacios de majestuosidad y poder, allí estaba ese bello espectáculo, miraba yo todo el esplendor, hasta que una voz, llamándome por mi nombre, me invita a entrar en ese prado de flores, me sentí turbado que aquel señor, conociera mi nombre, intente caminar hasta ese trono, que allí frente a mi se distinguía como tal, pero las flores eran tan altas y tupidas, que me dificultaban el caminar, todo era extraño allí el tiempo no era el mío, estaba en otra vida en otra generación, era diferente, pues me parecía que ellos hablaban en una lengua tan difícil de entender, pero que en ese sueño yo podía entender todo, me resultaba atractivo estar allí, un nuevo llamado, ahora con gran exclamación me invita a internarme, en ese muro impenetrable, ahora si podía andar, me resultaba mas seguro el caminar, llegue a una distancia, hasta que los leopardos se levantan, indicándome que la majestuosidad de ese personaje no podía ser traspasada, que allí terminaba el limite de los mortales plebeyos, me quede allí parado, y se me dio una orden de tomar un pergamino, que allí se encontraba sellado con un timbre real, debía romper el sello y leer en voz alta, el contenido de ese pergamino, lo cual realice con el mayor cuidado.. Allí se veían tres grupos de palabras escritas en sanscrito, lo cual no podía entender, no lograba descifrar que decía aquello…cuando eres un simple mortal nada logras entender, pues todas las cosas se han de discernir con la esencia del alma que de amores, esta ella bañada, dibujada, esculpida, fue cuando pude entender y ahora esas letras se ordenaban a mis vista, y como un ejercito de letritas fueron dibujándose y yo entendiéndolas tal que puede recitarlas. Allí estaban grabadas tres ordenes, que me parecían derechos reales, sobres la persona de una dama, que allí no se indicaba nombre, pero que se me revelaría en el momento de conocerla, de estar frente a ella, de saber por algunas indicaciones que traía inscritas en su vida, se me seria abiertos los ojos del alma, y así sabría quien era la depositaria de ese mi gran comisión… allí se Leia como sigue:

1° debía encontrarla y dedicarle todo mi tiempo a amarla.-
2° debía aprender el arte de la paciencia, y la tolerancia tal, que mi cuerpo y mi mente, se volvieran espartanos del amor, de ese único amor, ella era una flor delicada y tierna, y debía aprender a cultivar su belleza única en la tierra, por eso debía someterme a lo estricto de este mandamiento.-
3° debía día en día aprender el oficio de perseverar, dedicar unas horas para aprender a ser, un diestro comerciante de mis productos internos, tenia que descubrirme a mi mismo, y de esa forma descubriría el secreto de la dama, la cual seria posteriormente declarada su identidad, y de la cual debía dar razón de amar, y siendo mercader de los mas variados productos de amor, atraería para si a aquella gran dama de inteligencia tal, que jamás se ha de comparar igual…………
Debo decir que todo aquello, era para mi una locura, creía que el excesivo trabajo, me estaría haciendo ver esas tonterías de sueños, además todo aquello no tenia relación en nada de mi vida, era lo suficiente feliz así solo como un lobo estepario, además aquel sueño estaba en otro tiempo, que no correspondía a mi vida actual, de terno de traje y zapatos a tono un caballero del siglo 21, en fin no le di mayor importancia…hasta…………….